Mantener el Punto: El primer ejercicio

Una cosa que querría hacer en este blog es compartir ejercicios que hago en mis cursos, y algunos que normalmente no puedo hacer en clase por falta de tiempo, para ayudar a entrenar a mantener la calma. Este es el primer ejercicio de Mantener el Punto. Dejaré un tiempo para que lo podáis practicar y luego en las próximas semanas publicaré el nivel 2 y 3 sobre cómo mantener el punto.

Este ejercicio de mantener el punto es uno de los primeros ejercicios que hago en mis cursos de autodefensa, como parte del trabajo de aprender a mantener la calma. Es un ejercicio que aprendí en aikido, y que en algunas escuelas de este arte marcial se hace al principio de la clase. Aquí cuando me refiero a mantener el punto, no es un punto concreto, sino el punto de estabilidad.

Este ejercicio nos enseña a colocar correctamente el cuerpo y nos da la oportunidad de notar cómo siente el cuerpo cuando está en calma. Muchas veces en la vida cotidiana adoptamos posiciones que ponen el cuerpo en tensión inútilmente, porque no tenemos consciencia del cuerpo en ese momento o porque hemos aprendido a mantener una tensión innecesaria. Esta tensión física es como un ruido de fondo que nos quita calma y porque no nos deja relajarnos corporalmente. El “error” más frecuente en las posiciones de la gente que hace mis cursos es que cuando se ponen de pie es tienen las rodillas bloqueadas, con la articulación hiperextendida. Y luego cuando se ponen de puntillas, intentan aguantar mucho rato o subir mucho (o las dos cosas). Hay que recordar que es un ejercicio de calma. Por lo tanto, lo más importante es prestar atención al cuerpo,  a que todo el cuerpo esté relajado (incluso los dedos de los pies, que no deben moverse demasiado, sino que tendrían que estar relajados durante todo el ejercicio).

El ejercicio nos enseña a colocar el cuerpo y nos permite notar la calma en el cuerpo y relacionar este estado de relax con la estabilidad y la solidez. Está claro que tiene que haber cierta tensión muscular para poder estar de pie, pero no más de la que requiere la posición.

Recomiendo hacer este ejercicio muchas veces al largo del día, para ir volviendo a la calma más completa cuando no estamos muy estresadas, para ir entrenando la calma. También nos ayuda a ser más conscientes de lo que nos pasa en el cuerpo, y ayuda a corregir malos hábitos físicos.

Hasta aquí os he explicado cómo hacer correctamente el ejercicio, y la relación entre la relajación física y la calma. Ahora vamos a mirar otro nivel, la psicológica. Para mirar este nivel de sentido, vamos a centrarnos en el momento cuando la otra persona aprieta ligeramente en el pecho para comprobar si estamos estables o no. Es un test para comprobar si lo que nos parece la calma con estabilidad y solidez realmente lo es o no. A veces la gente comete “errores” cuando le hace la prueba a alguien, que se pueden resumir en ponerle a la persona que debe mantener la calma demasiadas dificultades para hacerlo. Si me pongo directamente frente a la persona para hacer la prueba, de manera psicológica, le señalo que LE VOY A HACER ALGO, y esto ya le puede estresar. Luego, si aprieto de manera muy brusca, también le pongo más difícil mantener su estabilidad. Todos tenemos más dificultad para asumir los cambios bruscos que los cambios suaves.

Ahora vamos a trasladar toda la prueba al nivel psicológico. Psicológicamente, cuando estoy con otra persona, y esta persona me dice o hace algo que me afecte, es como si me “empujara”. Lo puede hacer suave o más bruscamente, y se puede posicionar más a mi lado o de manera más enfrentada a mí. Si puedo notar la sensación de mi cuerpo, o incluso puedo notar la sensación que me da lo que ha dicho antes de responder, mantendré mejor la calma. Imagina que entras en el trabajo y alguien te empieza a gritar que has llegado tarde, que le has fastidiado, etc., etc. Si notas la sensación que dan los gritos, y notas tu cuerpo y te mantienes como estabas antes y le saludas, “Buenos días”. ¿Cambia algo? La prueba no es solo conseguir un estado de máxima calma, sino entrenar a mantenerla cuando llega un estímulo que atenta contra ese estado. Evidentemente, no es posible mantener siempre una calma absoluta, pero entrenarla va bien.

Aquí tienes el enlace un vídeo donde podrás ver como se realiza correctamente el ejercicio

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