Cómo se hace un curso de autodefensa

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Un simulacro ayuda a ubicarse

He escuchado muchas veces cuando alguien ma ha explicado qué es lo que hace más difícil o complejo su trabajo. Y sé que cada trabajo tiene detalles y temas importantes que crean la diferencia entre un trabajo mediocre y un trabajo bueno o excepcional. Hace poco participé en un curso de autodefensa para mujeres organizado por la policia local de una ciudad de Cataluña, y me hizo reflexionar sobre lo que me parece esencial para cualquier curso de autodefensa para mujeres, y por extensión cualquier curso de autodefensa feminista.

Primero hago la distincción entre autodefensa para mujeres y autodefensa feminista porque considero que una perspectiva feminista no es imprescindible para un curso de autodefensa para mujeres, aunque creo que lo suele mejorar. La importancia del feminismo en un curso de autodefensa radica sobretodo en poder tener una imaginación certera y útil sobre los tipos de situación en que una mujer puede necesitar defenderse. En el mundo occidental entre 3 y 4 de cada 5 agresiones provienen de personas conocidas, y no reconocer esto o tenerlo en cuenta es un grave error si pretendes enseñarle a una mujer algo sobre autodefensa. Ahora, también creo que el hecho de que una mujer dé el curso, lo mejora en el sentido de ayudar a las mujeres a ver a las mujeres como personas que también saben cosas sobre autodefensa y lucha, facilita que la clase tenga más relación con las experiencias típicas que compartimos las mujeres y que los hombres no experimentan o experimentan de manera diferente, crea un modelo más cercano. Pero no es imprescindible. He recibido muchos cursos de autodefensa y técnicas marciales de los hombres y sé que no siempre es posible que la profesora sea una mujer. Pero si pretendes dar un curso específicamente para mujeres, y no sabes nada de las diferencias entre hombres y mujeres, si en todo el curso hablas como si todas las situaciones fueran iguales y un tema de “si te hace tal cosa tu le puedes hacer esta técnica”, no deberías dar un curso diciendo que es especialmente para mujeres, porque les estás ignorando.

Ahora paso del planteamiento básico del curso a la realización del curso. Muchas veces encuentro que la gente viene al curso con la idea de que vamos a aprender a pegar el primer día. Y he participado en muchos cursos que efectivamente hacen esto. Mi experiencia es que la mayoría de las situaciones de posible agresión se pueden solucionar gestionando una defensa verbal y física que no llega a ser de golpes y llaves. Las estadísticas me apoyan en eso. Un estudio, por ejemplo, encontró que alrededor de dos tercios de todas las posibles agresiones no llegaron al final que el agresor tenía pensado, y que en la mayoria de los casos, lo resistencia verbal no llegaba a ser una defensa física de golpes y llaves. Mi experiencia personal como una persona que ha sufrido varias agresiones al largo de la vida es que cuando aprendí a gestionar mejor la comunicación verbal y no verbal, conseguía que la situación ya no llegaba a ser una agresión física. Por lo tanto, es mi opinión que el aspecto del posicionamiento, la comunicación no verbal y verbal deben formar parte de un curso de autodefensa. Debe haber ejercicios y actividades concretos para mejorar la capacidad de comunicarse claramente y hacerse respetar. Personalmente nunca enseño a nadie nada sin empezar por aquí, porque no quiero fomentar más violencia en el mundo. Pero puedo aceptar que hayan otros puntos de vista, o que puede haber validez en querer centrarse en otros aspectos del tema.

Entonces llegamos a la parte técnica. Sí creo que un curso de autodefensa que pretende  ser completo, debe enseñar algo sobre cómo defenderse físicamente. Y en algún momento, habrá que enseñar cómo pegar, donde pegar, cómo salir de algunas presas típicas. A veces voy a cursos y veo que se enseñan muchas técnicas. Más no es mejor para una persona que sólo quiere saber lo que necesita para salir de una situación. A veces también cuando hago prácticas en clase, la gente repite algo un par de veces y dicen que ya están, que ya lo saben. Te puedo asegurar que no es verdad. Se requiere un cierto tiempo para aprender una técnica, la que sea. Aprender una técnica física es como fabricar un bebe, hay un tiempo imprescindible para que todo salga bien, no sirve de nada querar coger el atajo. Hay que ser realista en un curso y no dar más información que lo que se pueda asimilar en el tiempo de que dispones. Mi curso básico dura un mínimo de 16 horas, para hacer una idea, e incluye la comunicación y gestión del estrés y el espacio, y técnicas de lucha de pie y en el suelo. No se puede tocar todos estos temas en menos tiempo que eso en mi opinión, basado en una experiencia de más de 15 años como profesora.

Pero hay dos temas que veo que suelen faltar totalmente en los cursos y que considero que son igual de importantes que cómo pegar y salir de llaves. Son como utlizar la voz para ayudarse a no bloquearse y cómo orientar-se en una situación de pelea. Una persona normal que no se ha peleado nunca fácilmente se puede bloquear en una pelea física. Creo que la mejor manera de canalizar el miedo y la rabia que se da en una pelea es a través del grito. No sólo llama la atención de otras personas que podrían posibilemente ayudar, sino que también ayudar a asegurarse la respiración, facilitando que podamos gestionar la adrenalina que se da por definición y poder utilizarla en nuestra defensa. Sólo enseñando a pegar gritando, ya ayuda a las alumnas a mejorar esta capacidad. Así se aprovecha mejor la misma práctica. Luego, después de salir de la llave que sea, creo que la persona normal que no se ha peleado nunca necesita tener una idea general de una estrategia sencilla para salir de la situación. Crear una estrategia eficaz sobre la marcha requiere experiencia, y si estás dando un curso, si tienes una buena imaginación de cómo suelen desarollarse las peleas (que no son competiciones, recordemos), puedes ayudar a una persona normal a hacer algo sencillo y eficaz que funcione. Si tiene que pensar demasiado, su falta de experiencia le puede dar problemas.

Por eso, una cosa que creo que funciona muy bien en la enseñanza son los simulacros, pero creo que requieren un nivel de atención y experiencia alta de la persona que los utiliza para que tengan la máxima utilidad. Hay que tener una imaginación buena de las situaciones reales, de cómo la gente habla y actua. Hay que saber calibrar tu velocidad e intensidad para que pueda trabajar la alumna, pero que no se bloquee. Hay que percibir bien a la otra persona y a la situación, y poder parar y volver a empezar, para que pueda estudiar la situación y aprender en ella. Algún dote de hacer teatro conviene. Hay que saber protegerse, pero también dejar aprender la otra persona. Paso horas entrenando a gente para que me ayude a realizar los simulacros, practicando también yo para ir desarrollando mis conocimietos y mi percepción.

Aprender en el cuerpo es muy interesante y apasionante para mí, pero no es fácil si lo quieres hacer muy bien. Quiero pensar que cualquier persona que dé cursos de autodefensa lo hace a partir de un amor a la gente y un deseo de que puedan vivir en paz, seguridad y libertad.

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