Hablando de hablar (¡y no por hablar!)

women talking

La semana que viene, en los dos cursos que acabo de empezar en Barcelona, vamos a hablar de la comunicación y la defensa verbal. Hay una estadística que es muy importante para todo tipo de comunicación cara a cara, y es esta, que podéis ver gráficamente.

Image18064

Así que si te fijas, se ve que en el mensaje que la otra persona recibe cuando hablamos, pesa mucho más cómo dices lo que dices que las palabras que utilizas para decirlo. Hay que saber esto, tenerlo en cuenta y incluso practicar el lenguaje no verbal y el tono de voz que quieres utilizar para dar tus mensajes. Cómo posicionarnos para hablar, cómo mirar, sonreír o no, alzar y bajar la voz…Practicar diferentes maneras de hablar en diferentes situaciones forma una parte importante de los talleres de autodefensa que doy. Pero hoy a donde quiero llegar es a la palabra. Porque en mi blog yo quiero llegar más allá de lo que puedo enseñar en los cursos (básicamente para falta de tiempo con cada alumna). Así que hoy me dedico a la palabra, porque es importante sobretodo para la comunicación con personas conocidas, para la negociación que hacemos en la vida diaria.

En general intento siempre enseñar herramientas sencillas, porque las situaciones de autodefensa por definición son difíciles, y si tenemos que hacer cosas complejas, es fácil que sea lo primero que se nos olvide. Así que el concepto más importante para escoger las palabras cuando queremos hablar con alguien es la siguiente pregunta: ¿Qué quiero yo que haga esta persona? ¿Qué quiero conseguir de la comunicación? Creo la pregunta más frecuente que hacen las mujeres a los hombres por la calle es qué quiere él, para poder saber su intención. Pero tampoco nos tenemos que olvidar de nuestras propias intenciones. Si alguien me empieza a hablar por la calle y me pregunta cómo me llamo, de donde soy, etc., y quiero comer mi bocadillo en paz en el banco del parque, también puedo contestarle al otro según mi deseo y no el suyo.

Dentro de todo, mi experiencia es que para muchas mujeres esto resulta más fácil con personas desconocidas que con personas conocidas. Cuando estamos hablando y negociando con personas conocidas, entramos más en hábitos, nos preocupamos más de la situación en general, de crear situaciones relajadas y armoniosas, intentamos educar a nuestros hijos e hijas con valores y buenos modales, renunciando a muchos deseos propios por el teórico “bien” de todos.

Así podemos sentir incomodidad y disgusto en las relaciones con la gente más cercana, pero que sea más difícil definir qué queremos que haga la otra persona. Encuentro muchas veces el deseo “quiero que me hable con respeto”, “quiero que me tenga en cuenta” o “quiero que me escuche”. Lo que veo en estas frases es que lo que significa “respecto” o “tenerle a alguien en cuenta” puede ser diferente para cada persona. Igual que cuando le decimos a alguien que se tranquilice (una instrucción que creo que resulta totalmente inútil, por otro lado).

Así que creo que se consigue el máximo hablando con alguien cuando describes lo más claramente posible el problema y se plantea no solo lo que quieres, sinó cómo se podrá saber cuando lo has conseguido. A veces para hacerlo, se puede empezar por el contrario de lo que está pasando actualmente. Por ejemplo, si siento que no tengo tiempo, puedo empezar por el contrario. Quiero sentir que tengo tiempo para hacer las cosas. Si es “quiero que me hable con respeto” ¿ Cómo se nota si hay respeto o no? ¿Cúales son las partes de lo que experimento que se suman para crear la sensación de falta de respeto? A lo mejor es el tono de voz, el interrumpir cuando estoy hablando, el no contestar a mi comentario, sinó cambiar de tema directamente… Tengo que ver de qué se compone esta sensación más compleja que es el “respeto”,  “hacer caso” o la “tranquilidad”.

Sé que es difícil “pescar” las cosas entre las prisas y las presiones de la vida cuotidiana, pero si vamos a hablar de algo, cuanto más preciso podemos ser, más claro será nuestro mensaje para la otra persona y más fácil será conseguir aquello que deseamos. Empezando por decir “baja la voz” en lugar de “no me chilles” y “quítame la mano de encima” en lugar de “no me toques”, nos centramos en lo que queremos y así nos será más fácil conseguirlo. Sé que no es una fórmula mágica, pero tampoco estamos en un mundo de cuentos de hadas y hay que empezar por alguna parte para conseguir los deseos.

Espero que consigáis los vuestros:-)

 

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: